En el Madrid no vale ser el Guadiana
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Desde que aterrizó en el Madrid, a Mesut Özil se le adivinó un perfil Guadiana: aparece y desaparece cuando menos se espera. Es brillante con el balón, pone en pie al estadio, tiene un guante en la zurda e inteligencia para trazar la jugada. Por lo mucho bueno y lo poco malo que se le ha visto, se le asemeja a Guti sobre el césped. Incluso en la dificultad para ganarse la vitola de titular son iguales. Mourinho se entregó a Özil cuando llegó el año pasado y el alemán tuvo el camino expedito. Estaba en el once inicial partido tras partido. Pero algo ha cambiado.
Han cambiado dos cosas: el juego del Madrid es más rápido y Kaká lo ha interpretado de maravilla. A Özil le pasan sus compañeros como cohetes y también el balón se mueve demasiado deprisa para su estilo. Lo suyo es elaborar más, mascar la jugada trenzando, sin tanta exigencia física. Kaká sí ha encontrado la zona por donde pasa la elaboración del ataque. Özil lo busca sin éxito y se aflige en lugar de venirse arriba. Es probable que le falte carácter para ganarse el puesto sudando sangre. En Alemania quizás no se lo exigían y le falte costumbre. Ahora se encuentra ante un reto que le obligará a esforzarse más en los entrenamientos o perderá el paso. Hay que creer en Özil porque es un pedazo de futbolista, pero le conviene adaptarse al nuevo modelo del Madrid.



