Diez euritos tienen la culpa
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Hace ya bastantes temporadas que el Villarreal es uno de esos equipos que no dan dinero por ganar en las casas de apuestas. Ése, el no dar dinero, es sin duda un síntoma de que eres competitivo y que tus victorias son habituales. Y es que los triunfos del equipo amarillo, fuera cual fuera el campo o el rival, se veían previsibles. Da igual que fuera el Bernabéu, que el Camp Nou, o que la cosa fuera en Milán o Múnich. Una victoria del Villarreal no significaba, ni mucho menos, un petardazo económicamente hablando.
Pero esta jornada la cosa ha cambiado. Esta vez, una victoria de los de Juan Carlos Garrido se paga casi por veinte veces lo apostado. Y es que parece que la confianza de los que valoran estos registros está por los suelos. Y es verdad que este Villarreal tiene mala pinta y más tras lo del Levante. A ello se suma que las visitas a feudo madridista nunca han acabado con victoria. Y la cosa con Garrido ha acabado con seis goles un día y cuatro goles en contra otro. Es más, no es mentir si se dice que ni el aficionado amarillo más optimista alberga esperanza alguna. Por eso, y aunque no es lo lógico, le pondremos diez euritos al milagro.




