Rugby, la asignatura pendiente
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La falta de una Selección competitiva en el rugby nos hace permanecer pasivos ante un deporte que levanta pasiones en países muy próximos al nuestro, y no tan próximos. Porque el rugby en un deporte preferente en los dos hemisferios, tanto es así que son clásicos los duelos del norte contra el sur, que son precisamente los que dieron origen a la Copa del Mundo, cuya séptima edición se dirime esta mañana ante millones de telespectadores. Curiosamente, el rugby será todo lo antiguo que se quiera, pero Mundial no ha habido hasta 1987, cuando por fin el norte y el sur se pusieron de acuerdo para proclamar un campeón a todos los efectos, campeón que casi siempre ha sido de los países australes. De los del norte sólo lo fue una vez Inglaterra.
Y es una pena que nuestro deporte, que tan bien marcha, no acabe de despegar en el rugby. Estamos a gran distancia de los mejores, mas tampoco nos acabamos de acercar a quienes tenemos por delante. Sólo una vez nos clasificamos para el Mundial, fue en 1999 y recibimos grandes palizas: 48-0 con Escocia, 47-3 con Suráfrica y 27-15 con Uruguay. Pero desde entonces no se han apreciado ni tan siquiera brotes verdes. El rugby se ha instalado como patrimonio de los países anglosajones o francófonos, y nosotros nos hemos quedado en tierra de nadie sin lograr prosperar. No por falta de físico o talento, sino porque aquí ha habido dinero antes para cualquier deporte minoritario olímpico que para el rugby. Como es amateur... Ahí nos hemos equivocado.




