El Tour 2012 nos deja algo fríos
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El recorrido del Tour siempre se espera con expectación. Por algo es la competición que nos ocupa placenteramente las primeras horas de cada tarde del mes de julio, al margen de que sea la carrera más prestigiosa del ciclismo y en la que nuestros corredores no pasan precisamente inadvertidos. A Contador se le escapó el Tour este verano, pero no está dispuesto a que le suceda más veces. El próximo año no cometerá el error de desgastarse antes en el Giro. Nos cuentan los especialistas que el Tour que se presentó ayer no es tan duro como los de ediciones pasadas. Es cierto. Mucha crono, y montaña, la justita. También nos hablan de un final en un puerto duro e inédito, La Planche des Belles Filles, pero llega muy pronto, en la séptima etapa.
Después vendrán los Alpes, donde las cimas míticas aparecerán con cuentagotas. Sólo una etapa de envergadura y nada más que un final en alto. Poca cosa. Y, además, aún seguirá faltando mucho: nueve etapas y 1.525 kilómetros. Será en la última semana, el miércoles y el jueves, cuando la carrera se ponga seria en los Pirineos. Miércoles 16: 197 kilómetros con Aubisque, Tourmalet, Aspin y Peyresourde; jueves 17: 144 kilómetros con Menté, Ares, Bales y final en Peyragudes. Sólo dos días para que la carrera se pueda decidir en la montaña. El viernes, etapa para el sprint, el sábado será la crono que dicte sentencia y el domingo, el paseo triunfal hacia París. Pues van a ser demasiados días con batallas menores para vuelta de tanto prestigio.




