Yo digo Juan Mora

El complejo voto del deporte

Juan Mora
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El hecho de que Tarragona ganara sólo por dos votos a Alejandría merece una reflexión sobre los parámetros que intervienen en las votaciones del deporte. Después de haber dado los Juegos Olímpicos de 2012 a una candidatura virtual y los de 2016 a la peor, después de haber dado el Mundial de fútbol a un país con un considerable grado de corrupción y a otro donde las temperaturas extremas impiden la práctica del deporte, al margen de graves discriminaciones sociales, los Juegos Mediterráneos de 2017 han estado a punto de recaer sobre una ciudad, un país, donde se están produciendo graves disturbios. Viajar allí no es aconsejable; dentro de un tiempo se verá, pero pensar que la concesión de los Juegos va a arreglar la situación es una entelequia.

Pus casi se van allí. Por eso, qué difícil es ganar una votación en el deporte. Los candidaturas no ganan avaladas por la razón, ganan por otras claves que nada tienen que ver con el sentido común. Una elección que parecía ganada de antemano estuvo a punto de esfumarse. Ballesteros, alcalde de Tarragona, alabó el trabajo que Blanco, presidente del COE, realizó entre los comités olímpicos votantes para evitar la debacle. Se suman los países árabes, más los de población musulmana, y Tarragona estaba perdida. El COE de Blanco esta vez ganó una votación. Se deben sacar conclusiones para Madrid 2020. Por fin comenzamos a manejar las claves que conducen a ganar. En este sentido, a Blanco hay que reconocerle su labor de hormiguita.

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