Los únicos que no escuchan

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Parece mentira, pero en Catalunya aún hay gente que no escucha a Pep Guardiola. Dos de los más destacados personajes públicos que se pasan por el forro las siempre sabias palabras del técnico son Joan Laporta y Sandro Rosell. Son como esos niños insufribles que andan peleándose a todas horas, en el baño, en la mesa, en el cole, en el parque o en el coche ante la desesperación de sus padres que les han reñido ya muchas veces, pero que, como son muy sensatos, aún no se han atrevido a darles una buena colleja a cada uno.
Guardiola lanzó hace dos semanas un mensaje revolucionario en el contexto de un club tan cainita como es el Barça. Abogó por el perdón, por remar todos a una, por buscar lo que une y no lo que separa. Sus palabras, fueron altamente elogiadas desde todos los ámbitos. Incluso el niño Rosell y el niño Laporta las agradecieron públicamente e hicieron votos para rectificar esa guerra de guerrillas que mantienen por personas y medios interpuestos. ¡Qué si quieres arroz, Catalina! Ayer volvía a estar liada y de las buenas palabras se pasó a las amenazas de querella. Igual sí que empiezan a merecerse irse a la cama sin cenar.



