Mourinho y su particular personalidad
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José Mourinho siempre ha sufrido de la espalda, pero me cuentan que le dan más masajes que nunca, siempre lleno de contracturas. Y que por lo visto tiene un principio de úlcera que le irrita. La tensión, vamos, esa misma que está envejeciendo a Guardiola, a Zapatero y a todo aquel que se ponga delante del mundo a poner en práctica sus ideas. Por cierto, hay mucho tipejo que, parafraseando a John Lennon, se pasa la vida criticando sin saber que se le está pasando la vida. Vamos, deje de ser un enteraíllo detrás de un teclado y atrévase a liderar, a tomar mil decisiones al día intentando que la mayoría sean correctas (por cierto, ahí está el secreto del éxito). No es fácil y hay que tener una personalidad muy particular. La que, guste o no, tiene Mourinho. Y Pep. He escrito en algún otro sitio que no veo mucha diferencia entre Guardiola y José. O quizá es más correcto decir que tienen mucho en común. Los que gritan pónganse a un lado a gritar. Los que quieran hablar de esto, al otro, que me uno.
El envejecimiento es una pista de su entrega (nada de pasar las tardes jugando a golf), su obsesión por la profesión está documentada, su juego 'nosotros contra el mundo' les sirve para cohesionar su grupo, su elegancia en el vestir es parecida, son inteligentes, políglotas, líderes. Quizá, incluso Pep es más el Pep que conocemos por tener a Mourinho enfrente. Y Mou ha buscado su lado más extremo por enfrentarse a Pep. Pep está ganando y así es mucho más fácil morderse el labio y no decir las cosas que querría decir. Mourinho no se calla porque está ganando menos. No sé si representan dos caras de la misma moneda, pero son casi primos hermanos.




