Del Bosque tiene una flor, que bien
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Por increíble que parezca la próxima Eurocopa puede empezar como terminó la última: con un Alemania-España. ¿Cómo es posible que en el primer partido del siguiente torneo pueda darse la final del último? Pues sí, porque el criterio es hacer cabezas de serie a los anfitriones, Ucrania y Polonia, más el vigente campeón, España, y el equipo con mejor coeficiente en la fase de clasificación, que como también ha sido la Selección pues lo hereda el siguiente: Holanda. Todavía ha habido suerte, porque podría haberse dado el caso de que Italia hubiera ganado ese derecho, que a punto ha estado. La repera, porque entonces nos podrían haber tocado los dos últimos rivales de Eurocopa y Mundial: Alemania y Holanda. Mientras que la fase de clasificación es un guirigay al que vas obligado a jugar en campos donde lo mismo se pueden plantar melones que alcachofas, como sucedió en Kaunas, la fase final es una merienda de negros, modismo que define la RAE: 'confusión y desorden en el que nadie se entiende'. Así ha montado el cotarro la UEFA, cuyo aturdimiento por el caso Sion se hace evidente también en estas cosas.
Tendremos que esperar al 2 de diciembre para saber qué rivales tendrá España en el grupo de la Eurocopa. Por cierto, la fecha no tiene nada de particular. Pero la combinación fecha-lugar, sí. Porque será en Kiev, ciudad en la que la temperatura media en invierno es de -10 grados, aunque puede llegar a -30. Menos mal que siempre nos quedará Del Bosque, cuyo buen bajío para los sorteos es ya mítico. Claro que, como dice el propio don Vicente, puestos a elegir es mucho mejor tener suerte que no tenerla. Esto es lo que me da paz.




