La ocasión de revertir el destino

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Cuatro años sin ganar y un global de 12-0 en contra desde que Pochettino es técnico del Espanyol. El historial reciente de enfrentamientos contra el Real Madrid no anima en exceso al pueblo perico, casi tan poco como el horario. Ni siquiera la magia de Cornellà-El Prat sirve en este caso, pues los blancos vencieron en sus dos anteriores visitas. Se añoran estímulos racionales a los que aferrarse, de ahí que Pochettino recurriera ayer al "orgullo" o la "ilusión" como desencadenantes de una hipotética victoria. Quizá habría que obviar por unas horas tanta negatividad, porque lo que necesita este Espanyol tan insultantemente joven es justo la ocasión que hoy se presenta: dar un vuelco inesperado a su destino. O lo que es lo mismo, derrotar al Madrid.
Pese a que el equipo acumula seis de seis puntos en casa, pocos pericos creen en seguir sumando esta noche. En cuestiones de fe, se asemeja la situación actual a aquella otra (por supuesto, más dramática) de 2009, en que el Espanyol llegaba colista al Camp Nou. El Delapeñazo, vaya. Resulta curioso, de todos modos, el contraste entre el pesimismo propio y los elogios ajenos, como los que lanzó Mourinho ("el Espanyol siempre juega bien", aventuró). Sus palabras podrían considerarse parte de una serendipia -sucesión de casualidades- que concluirá con el triunfo del Espanyol y en la que también toman partido los goles ayer de Tamudo, Luis García u Osvaldo, actores todos de un pasado mejor... Hasta que el presente lo enmiende.



