Una fiesta estratégica de Mou
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Caras sonrientes, chistes, solecito otoñal, salchichas y solomillitos y entrenamiento de la tarde suspendido. Una escenificación ideal para transmitir al exterior el buen rollo del vestuario. Los jugadores lo pasaron en grande y Mou vuelve a tenerlos de su parte, ofreciendo su cara amable para distendir el tenso ambiente del club. Como terapia hay que elogiar el oportunismo de la idea, propia de un estratega como es el técnico portugués. Sólo faltó Florentino al pie de la barbacoa para que el cuadro pasara a la posteridad.
Hacía tiempo que el vestuario no montaba un fiestón similar, quizás porque antes no hizo falta exhibición alguna de unidad. Algo tiene esta parrillada de sobreactuación, después de tantas noticias sobre ideas enfrentadas dentro del vestuario. En todo caso, bienvenidos sean unos choricitos para saltarse la dieta por un día y hacer pandilla. Si esta idea de Mou sirve para sellar las fisuras del grupo, se da por buena, y en la próxima que cante Georgie Dann.



