Charla de Cobo contra la depresión

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El Racing recibe al Madrid sin aliento tras la debacle del Calderón. Y no hay mejor medicamento contra la depresión que escuchar a quienes han sabido sortearla. Cobo sabe de qué va esto. Por eso Cúper debería dejarle dar la charla previa. Él también cayó en abril, como el equipo el domingo, y no podía levantarse. Se abandonó, se dio a las gominolas y su único camino iba de la cama al sofá. Sólo veía en la tele Sálvame. Imaginen cómo estaba. Engordó, no cogió la bici en dos meses y, como mucho, iba a entrenarse con el equipo de voleibol del pueblo. Pudo culpar de su ansiedad al empedrado. O al entrenador. Pero no. Escuchó a sus amigos, analizó el sufrimiento que estaba causando a la familia y se rebeló. Por eso, el día que Froome quiso tumbarle en Peña Cabarga, rebobinó la película de su vida y resucitó al ver que esa montaña ya era menor.
El Racing anda ahora recostado en su sofá. Sus jugadores están hundidos. Y hoy tienen dos formas de actuar desde que hagan el pasillo a Cobo y le vean sonreír. Una: mirar a Cristiano con miedo, desear que acabe este partido y pensar en el Sporting. O dos: recapacitar, repetir el ejemplo y entender que de todo bache se sale con fe, que aquí Cúper puede motivar como Matxín y que la sufridora familia racinguista es toda una región.



