El balonmano y el baloncesto

El balonmano y el baloncesto

Baloncesto y balonmano son deportes que tienen mucho en común. No lo parece, pero hasta en éxitos el balonmano se acerca mucho al baloncesto. Por tener, también tiene su Mundial, ganado precisamente un año antes que el baloncesto, además del bronce mundialista de este verano, tres medallas olímpicas y cuatro continentales. Eso en la Selección. En los clubes arrasa: trece Copas de Europa en los últimos dieciocho años con cinco campeones distintos. Pero mientras el baloncesto despierta pasiones, el balonmano va de hermano pobre. Por eso hay que celebrar el regreso del Atlético, porque es el único club capaz de movilizar masas como el baloncesto. Por sus colores, por su evocación, por su afición, por esa Copa de Europa que se le debe...

¿Exageración? Me atrevo a asegurar que si el Atlético la consigue ganar, se echarán a la calle más gentes que ayer con el baloncesto. Escrito queda. Por cierto, bien haría el Atlético en restituir todas las copas de balonmano que han desaparecido. Las originales será difícil que aparezcan, pero reemplazarlas por réplicas no presenta dificultad. Si el Atlético ha vuelto, tiene que restituir su historia y lucir con orgullo en la sala de trofeos sus laureles. El balonmano no es un deporte menor en la historia del club. La fuerza de su sentimiento es tal, que le puede llevar a acercarse al baloncesto. Y mientras éste ayer se daba su justo baño de gloria, nosotros quisimos compartir ese sentir con los que fueron gloriosos jugadores atléticos. La bestia se está despertando.