Cristiano y la era de la NBA...
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En la NBA el espectáculo es tanto un buen mate como una reacción airada o orgullosa ante un buen punto. La cámara no se pierde a ningún gallito sacando pecho. De esto, del showbusiness, saben los americanos más que nadie. Cristiano Ronaldo es una estrella de esta era NBA: le calientan, se calienta, salta, se enfrenta al público, juega incluso cuando el balón no rueda. Digo esta era NBA aunque ya dijo Oscar Wilde que prefería que hablarán de él, aunque fuera mal, como Cristiano vamos. Al acabar el encuentro, el portugués tiene la opción de callar lo que piensa (como dicen que ha hecho últimamente aunque he visto poca evidencia de ello: suele decir lo que tiene en la cabeza) y salir a la zona mixta para decir poco o nada.
Pero no, ya se sabe que a Cristiano le gusta que le apunten los focos, que se negocie públicamente su valor, le encanta tener enemigos, disfruta de los pitos. Hay un tipo de persona que necesita impresionar constantemente, buscar la admiración cada día, sorprender habitualmente. Suele partir de una ausencia (padre, madre, cariño) y es una búsqueda agotadora, pero si se mezcla con talento el cocktail produce Cristianos. Quizá por todo ello sus declaraciones tienen un aire de provocación, de juego. Y para que nadie se aburra, cada vez la dice más gorda. Y en ese juego, por cierto, cada vez pican más.




