Que pase el siguiente
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Cuando la Selección dio ayer por terminado su festival ante Eslovenia, ningún jugador andaba pensando en el partido que comenzaría una hora después. Un partido con intereses directos, pues de él saldría el rival en las semifinales. Y no era lo mismo enfrentarse a Macedonia, aunque tenga un jugador buenísimo como McCalebb, que a la Lituania anfitriona, por mucho que la hubiéramos ganado en la primera fase. Que en esos momentos a nadie le preocupara el próximo rival es magnífica señal. Es como cuando Estados Unidos juega en serio los Juegos o el Mundial. "Que pase el siguiente", va diciendo después de cada partido. Sus jugadores, como los nuestros ahora mismo, no dependen de sus rivales, sino de ellos mismos.
Han sido 22 puntos de diferencia a Eslovenia, 27 a Francia y 25 a Serbia. Esto empieza a recordar al último Eurobasket cuando Gasol y compañía dijeron hasta aquí hemos llegado y acabaron ganando por 22 a Polonia, 20 a Francia, 18 a Grecia y 20 a Serbia. Los jugadores han adquirido tal confianza que apenas tienen que preocuparse del rival. Aplicando la teoría de Oliver Martínez, el psicólogo que ayer nos analizaba las derrotas de Nadal ante Djokovic, los equipos que juegan contra España se enfrentan a un doble problema: su propio juego y el nuestro. Y que no despierten a la bestia, que es peor. En Lituania quien lo ha hecho se ha llevado entre 36 y 26 puntos en un solo cuarto. Como para no tener un problema. Y gordo. Nosotros, tranquilos y a disfrutar.




