Estímulo de seguidores y veteranos
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Imagino al malaguismo algo aturdido, aunque esta semana habrá encontrado una buena razón para animarse. Me refiero al joven Isco. Su partido frente a Georgia fue la confirmación de su magnífico Mundial Sub-20. No es sólo que el chico juegue bien, que lo hace; es también su personalidad, su capacidad de liderazgo. Isco juega y manda, y a ciertas edades resulta tan importante el talento como el descaro. No se me ocurre mejor noticia para un equipo cargado de experiencia, pero también de años. Isco será un antídoto permanente contra el desencanto y contra aquellos que esgriman (no faltarán) el argumento del Málaga geriátrico.
Observada la valía del muchacho, sólo queda que Pellegrini apueste firmemente por él. No hay mejor estímulo para un veterano que un joven pujante, ni mayor ilusión para los seguidores que un chaval que desea comerse el mundo. Que el entrenador no caiga en la impaciencia del Madrid, club que también conoce. Isco necesita los partidos que no se dieron a Rodrigo, ese delantero que deslumbra en la Sub-21, y es claro ejemplo de la ansiedad que reina en el fútbol. Confío en Pellegrini, debo decir. Y en el Málaga de Isco, porque ese apellido acabará teniendo el equipo, antes o después. Sólo espero que se acepte que sea después.



