Vuelta: ciclismo en estado puro
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No nos rasguemos las vestiduras por no encontrar españoles en los primeros puestos de la general en la Vuelta. Muchos nombres nos suenan, además, a chino. Son las consecuencias de una Vuelta singular, en la que todos los días pasa algo. Las cuestas de Valdepeñas de Jaén y El Escorial, los altos de La Santa y el Catorce por Ciento, previos a las llegadas a Totana y Córdoba, respectivamente, los puertos de Sierra Nevada y La Covatilla, la crono de ayer... En una semana han pasado tantas cosas como en una gran vuelta entera. Y, encima, los ciclistas no desperdician ocasión para atacar, lo cual se les agradece. Es normal que la clasificación esté patas arriba. Y lo que queda. Porque esto no ha hecho más que empezar.
Viendo a los corredores lo que les costaba subir La Covatilla, es difícil imaginar cómo aguantarán el infierno que les aguarda el fin de semana: Ancares, Somiedo y Angliru. Todo seguido. Y luego les quedará aún una tercera semana. Estoy convencido de que la clasificación general actual no se parecerá en nada a la que veremos el domingo. Está siendo una gran Vuelta y la afición respalda este recorrido a la española, con una audiencia que está a la altura del Tour: 4,3 millones de telespectadores en estas primeras etapas por 4,5 de las del Tour los dos últimos años con un Contador que fue máximo protagonista. En la Vuelta no estarán los grandes nombres, pero hay emoción, incertidumbre y lucha garantizada. Es ciclismo en estado puro.




