Aragonés y madridista, un orgullo

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No corren buenos tiempos para el madridismo militante. Duele ver al enemigo levantando Copas (de las ayudas arbitrales y la inaudita declaración de Platini sobre Messi, prefiero no profundizar más), pero conviene recordar que la afición del Mejor Club del Siglo XX no se rendirá jamás ni piensa entregar la cuchara. Basta ver la respuesta de las peñas, que se han convertido en estos tiempos de crisis (anímica y de resultados) en el alma del club. Aconsejo a los madridistas de poca fe que se pasen, por ejemplo, por cualquiera de las 13 las peñas blancas de Zaragoza. Más bravas que Agustina de Aragón.
Ya se sabe que la victoria tiene cien padres y la derrota ninguno. Pero este refrán sucumbe cuando aparece el Madrid. Me lo dejó claro en el año 2007 Fernando González, presidente de la Peña Calatayud Merengue. "Tomás, hemos hecho el primer viaje oficial de la peña para ver el Trofeo Bernabéu ante el Partizán, que ha servido de homenaje a Don Francisco Gento. El Madrid es inmortal". Meses después, el Barça de Messi, Xavi, Puyol, Iniesta y Víctor Valdés hacía el pasillo a los campeones (¡a 18 puntos acabaron!) con un Bernabéu abarrotado. Nada es imposible. El indomable espíritu aragonés es el espejo. Ya lo verán.



