Andy Murray sabe esperar
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Hasta aquí llegó Djokovic. Hasta la final de Cincinnati. No está nada mal. Son ocho meses ganando. Desde el Abierto de Australia en enero hasta el Masters de Montreal de este mes, con la excepción de Roland Garros. Su derrota, aunque haya sido por retirada, hay que considerarla normal. A excepción de Agassi, todos los grandes tenistas hacen su acopio de Masters en la primera parte de la temporada; después de Wimbledon, el rendimiento de todos baja notablemente. Especialmente significativas son las cifras de Nadal: de sus diecinueve Masters, sólo tres los ganó en la segunda parte de la temporada. Y en el caso opuesto se encuentra precisamente Murray: el de ayer fue el séptimo Masters que gana y el sexto de esta segunda parte.
Murray sabe esperar sus oportunidades. Es un cazador que no persigue a sus piezas al comienzo del año. Es consciente de que son inalcanzables. Prefiere esperar al verano, al parón de julio, donde se pone en forma para iniciar sus recechos. Los Federer, Nadal y ahora Djokovic están un punto por debajo con respecto a los primeros meses del año, y él está un punto por encima. Los resultados saltan a la vista: dos victorias en Canadá, dos en Cincinnati, una en Shanghai y otra en Madrid cuando el torneo se jugaba en otoño, Masters todos ellos que se juegan en el segundo tramo de la temporada. Ahora, dado el estado físico de Djokovic y de Nadal, lo mismo hasta cobra una pieza mayor: el Open USA. Tampoco sería de extrañar. Ya fue una vez finalista.




