40 años que no son nada para el Betis
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La estadística de las cuatro últimas décadas, las que uno lleva viendo al Betis (y algunos añitos más)... apenas falla, ni siquiera matemáticamente. Es curioso que el Real Betis Balompié, ya te veré, viva un año de reestreno o rentrée en Primera con puntualidad casi británica en cada inicio de década: 1971, 2001, 2011... y en los que falla el tiro es por poquísimo: 1979, 1990. También con puntualidad o digna de mejor causa, ese ciclo bético se repite casi astrológicamente: graves problemas de todo tipo para confeccionar una plantilla digna.
Pues esto es lo que hay incluso desde que se vestía de futbolista (fut-bo-lis-ta de los de antes) Don Eusebio Ríos Fernández (q.e.p.d), eximio padre de Roberto Ríos Patús y gran capitán bético en los años sesenta. Ya se pueden ir poniendo en cruz, sucesivamente y década tras década, Tito Antonio Barrios, León Lasa Múgica (otro gran capitán, q.e. p. d.), Julio Cardeñosa Rodríguez, temple y cerebro, Juan de la Cruz Ramos y, en estos tiempos, José Mel Pérez: son problemas históricos y parece que consustanciales con la leyenda de esta sociedad que usa el escudo con 13 barras verdes y blancas como un escapulario, un detente, bala. El dinero para la gestión deportiva llega tarde, mal y con cuentagotas. Las cosas terminan arreglándose como con espejitos (o no se arreglan, claro), y al fin todo se ciñe a que surjan hallazgos inesperados de la maltratada cantera o fichajes baratos que brillan inopinadamente: Biosca, Gordillo, Irízar, Rincón... ¿por qué será...?




