Los Clásicos no pueden con La Roja

Los Clásicos no pueden con La Roja

Corría Pepe con la intensidad que exige Mourinho y se llevó a Alves por delante cerca del área blaugrana. Alves se tiró al suelo retorciéndose de dolor. Sergio Ramos recorrió medio campo para censurar el teatro del brasileño. La jugada recuperó las hostilidades de los Clásicos de primavera. Sólo por un momento. Esta vez no hubo sangre y sí mucha conciliación. Como si en ese momento a los internacionales españoles se les activara el chip de campeones. Y esto obliga, hasta cuando suenan tambores de guerra en pleno Clásico. Una buena noticia. Aún con el riesgo permanente que supone la rivalidad entre estos dos colosos, fue un buen aviso para el futuro.

No se trata de que todos los internacionales españoles compartan amistad y residencia como decía el viejo concurso de la televisión, pero sí que participen del espíritu que les une cuando juegan con España. El primer Clásico de la temporada dejó roces, también polémica, protestas y un empate. Lo normal es que en cada enfrentamiento haya un momento o varios de tensión porque entre ellos siempre hay mucho en juego. Lo anormal es que se repitan los incidentes de los últimos duelos. Impropios de jugadores que comparten una estrella y la ilusión de muchísima gente. Aunque algunos agoreros anunciaron el fin de la Selección, el primer Clásico ha demostrado que La Roja inspira respeto. Todo el que merece.