Por poco que valga, esto es serio
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Viene el Madrid de jugar siete partidos en siete ciudades de cuatro países de tres continentes, y en cinco semanas. Les llaman amistosos, pero en realidad son exhibiciones que afectan la preparación de pretemporada, pero que sirven para contentar a la afición de otros países y generar ingresos. Nadie se queja. Forma parte del negocio. Y simplemente hay que ajustar entrenamientos, permitir el suficiente descanso, vigilar las lesiones musculares para no romper el ritmo de trabajo: un reto de esos que tanto entretienen a Mourinho y los suyos. Otro es buscarle las cosquillas al Barcelona. Aunque ayer dejara la Supercopa en el lugar que pertenece (el mejor torneo de verano) lo que se pondrá en práctica servirá para marcar pautas.
Mourinho tendrá a sus intocables de titulares y, como le gusta, otro grupo pisándole los talones: jóvenes, hambrientos pero conscientes de su rol. Así ha trabajado siempre y por eso gente como Kaká o Pedro León no encajan. Luego está lo del césped: será hierba corta y mojada. Intenta paliar el juego de posesión del Barcelona y beneficiando el juego a la contra del Madrid. Cuando se ajusta el césped al tamaño del partido es que, por poco que valga la copa, la cosa va en serio...




