Thiago: El morro al poder

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El día que marcó su primer gol con el Barça (ante el Racing de Santander, el 20 de febrero pasado) se ganó la primera bronca de su entrenador. Thiago, tras un jugadón estratosférico de Messi, había anotado el tanto que significaba el 4-0. Corría el minuto 84 y el chaval lo celebró a lo grande. Se fue corriendo hasta el banquillo para dedicar el gol a Jonathan. El numerito le sentó a Guardiola como un tiro y en la rueda de prensa le tocó la cresta al chaval. "Tiene un gran talento, pero a veces hay que pararle los pies", dijo y luego obró en consecuencia. Thiago no fue convocado durate una buena temporada.
Pero Pep no iba a dejar escapar una perla como el mayor de los Alcántara. Simplemente había que modelarlo, hacerle entrar en el sistema de valores de la casa y tras el palo, llegó la zanahoria de la renovación. De hecho, no se engañen, a Guardiola ya le gusta que Thiago tenga el morro que tiene. Si no, no lo hubiera hecho jugar en Villarreal cuando el Barça se jugaba la Liga. Guardiola confía mucho en Thiago, pero eso no quiere decir -más bien al contrario- que esa devoción llegue para eclipsar su deseo por Cesc.



