La segunda generación de oro
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La Selección masculina sub-20 de baloncesto nos ha maravillado durante dos semanas en el Europeo. Sus jugadores han mostrado una garra, una ambición y un talento extraordinarios. Tal es así que nos han recordado aquella generación extraordinaria formada por los júniors de oro (Gasol, Navarro, Calderón, Reyes y compañía) y de la que aún disfrutamos. Se podría decir que estamos ante una segunda generación de oro no sólo por los resultados, sino por el hambre de sus jugadores. Chavales que, lejos de practicar el baloncesto que ven a los mayores, no especulan, sino que juegan verticales hacia la canasta. Y, así, pueden hacer de cada partido un espectáculo: 120 puntos a Austria, 94 a Grecia, 90 a Turquía e Italia (en la liguilla), 87 a Rusia, 82 en la final...
Mucho mérito en ello tiene Orenga, el seleccionador. Ha dejado a los chavales que se expresen como sienten el baloncesto, y más de uno ha despertado admiración. ¡Cómo sería que en algunos partidos Mirotic no fue el mejor! Lo extraño es que sólo este jugador tenga un nombre en la ACB. Cualquiera de sus compañeros no tendría que desentonar en la mayoría de los equipos. Es más, llamaría la atención por su desparpajo. Pero en unos clubes dominados por los agentes, lo que prima es el jugador extranjero. Si no convence, se cambia. Mejor. Cuanto más se mueva, más comisiones deja. Pues estos españolitos se han reivindicado y dejado en evidencia a los clubes que se resisten a incorporar canteranos a sus plantillas. No son el futuro, son el presente.




