El fútbol argentino y el antiproyecto
Maradona. Otra vez, como desde hace 18 años tras el último título en una Copa América, se habla de refundación en el fútbol argentino. En realidad se habla, y mucho. Como Maradona, quien sacó su habitual lanzallamas e incineró a Batista como si él fuera un extraterrestre y no el anterior entrenador de la selección, de una selección que se fue de Sudáfrica con un 0-4 lapidario.
Messi. El inefable Diego Armando Maradona también advirtió recientemente: "Mi miedo más grande es que Messi se aburra". Lo que aburre es la manera en la que Argentina no forma un equipo que le permita a Messi ser Messi. Sin goles en el Mundial ni en la Copa América, la selección seca al mejor del mundo, lo perturba y, sí Maradona, en cierta forma lo aburre.
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Grondona. El hombre que en uno de sus dedos lleva una anillo con la frase "todo pasa" ve pasar delante de sus narices una nueva frustración. Saltó de Alfi o Basile a Maradona y de Maradona a Batista en una fl agrante demostración del antiproyecto. Estos males se ramifi can hasta en los seleccionados juveniles y, así, la cosecha va camino al default.
Final. Río mediante, Uruguay tiene proyecto. Con un cerebral Tabárez, un valiente Lugano y los brillantes Forlán (aun sin goles) y Suárez, irá por un título que merece. Enfrente estará Paraguay, una selección que llega al partido decisivo tras cinco empates en cinco partidos de una avara Copa América.




