Yo digo Juan Mora

Mayor rigor en el baloncesto

Juan Mora
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El Eurobasket femenino ha terminado para nosotros y repasando datos me encuentro con uno sorprendente. Es la estatura que FIBA Europa concede a nuestra máxima anotadora, Alba Torrens: 1,92 metros. Cuando la Federación Española dio la preselección -ayer aún aparecía en su web-, Torrens medía 1,85. Acudo a una tercera fuente, la del Mundobasket 2010: para la FIBA, Torrens mide 1,90, tres centímetros menos que cuando acudió al draft de la WNBA en 2009. Que Torrens tenga cuatro estaturas distintas ante la indiferencia del mundo del baloncesto, no dice mucho en favor de éste. Tampoco es un error puntual: media Selección también mide distinto, según la competición, casos de Valdemoro, Palau, Pascua, Xargay, Cruz y Lyttle.

La estatura en el baloncesto no es cuestión baladí. Ocho centímetros de diferencia son muchos centímetros. Sobre todo a la hora de contratar. No es como para bailar las cifras con tanta alegría. Es algo que se da en el baloncesto con demasiada frecuencia. Y ya es raro, porque este deporte presume de riguroso. En el baloncesto se mide todo hasta la saciedad para, al final de los partidos, dar una valoración a cada jugador que va a misa. Pues con la estatura, es evidente que no hay ningún rigor. Cuando Begic juega la Euroliga mide 2,20 y cuando juega la ACB mide 2,16. Que me lo expliquen. Otro caso curioso: Ricky Rubio se fue a la NBA midiendo 1,89 y cuando aterrizó en Minnesota había crecido cuatro centímetros. ¿Tan difícil es que la medida sea única y oficial?

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