Yo digo Enrique Ojeda

Doloroso y a la vez feliz

Enrique Ojeda
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Si yo fuera seguidor del Ciudad Real, hoy sería un día triste porque la ilusión de tantos años se me desvanece con el anuncio que hará Domingo Díaz de Mera de que se lleva el equipo a Madrid. Pero si además de ser un fiel seguidor de mi equipo, también lo fuese de este deporte, la noticia también tendría un aroma gratificante. Porque se trata de la inmolación del Ciudad Real, pero a la vez de una catarsis para conseguir que el mejor club de Europa tenga continuidad.

En un momento de crisis, la ciudad manchega no podía sostener un proyecto ganador. Una vez saboreado el éxito, malvivir más que sobrevivir era abocarse a una agonía larga. Venir a Madrid, donde hay una afición latente pero sólo con equipos ganadores, supone quizá la última oportunidad de supervivencia, y a su vez la ocasión de dinamizar la Liga con una lucha Madrid-Barcelona. Y eso supone mucho, que el esfuerzo de los ciudadrealeños no quede en el olvido. Y quién sabe si habrá regreso.

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