Ferrándiz, un mito viviente

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Hay gente nacida para dejar huella. Personas con genio e ingenio. Individuos que convierten su existencia en un homenaje diario a la inteligencia y a la astucia. Pedro Ferrándiz es un alicantino universal, un rebelde con causa, un pequeño gran hombre, un héroe de corta estatura física y elevada estatura moral capaz de organizar el corro de la patata con gigantes de dos metros y hacerse escuchar con el respeto que impone el verbo del maestro. Ferrándiz creció a los pechos de Saporta y supo torear con ese ser superior llamado Santiago Bernabéu de Yeste. Ferrándiz es el último eslabón del Gran Madrid, que dominaba un Imperio en el que nunca se ponía el Sol...
El vídeo que glosó su obra y su trayectoria resultó conmovedor. No me sonroja reconocer que lloré durante su emisión en su Foro, en la que fue su casa durante dos décadas prodigiosas que pusieron en el mapa a Alcobendas mucho antes que nuestra oscarizada Penélope Cruz. La Fundación Ferrándiz ha sido El Prado del deporte durante veinte años, bendita realidad que ahora prolongará con su sagacidad pionera Pepe Sáez, aspirante a mejor presidente federativo de la historia. Ferrándiz se nos fue a Alicante, corazón de la Costa Blanca. Allí verá esos amaneceres que de su mano disfrutó su Madrid, el mejor de todos los tiempos. Gracias, don Pedro.



