Especular ya es parte de la idiosincrasia
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El Mallorca es un club que vive en permanente especulación. Cuando a las 17:00 horas citaron a los medios a una rueda de prensa del presidente Cladera, lo primero que me pasó por la cabeza fue: se va. Pues no, no se va. Al menos, de momento. El pasado 30 de mayo, Jaume manifestó en Radio Mallorca lo que parece ser su eslogan favorito: "Soy presidente por accidente", recordando cómo llegó al cargo de manera imprevista y a dedo en una reunión del Consejo de Administración tras la salida de Pep Pons. En la portada del Diari Balears el titular de una entrevista era: "El 30 de junio acaba mi compromiso en el Mallorca" y, a partir de ahí, se destapó la caja de los truenos.
Cladera no será el presidente perpetuo y dijo, hace casi un año, que acabado el ejercicio 2010-2011 se volvería a tratar su caso en una reunión del Consejo. Su continuidad dependerá de que le apetezca, de que a Serra y al Consejo les dé por cambiar o de que aparezca alguien con ideas renovadas, dinero o a saber qué. El hecho de que en seis años haya habido seis presidentes hace que estar en permanente especulación forme parte ya de la idiosincrasia de este club, por motivos obvios o por pura especulación.




