Del fatalismo al pellizco

Noticias relacionadas
Este Barcelona lleva camino de cambiarle la mentalidad al club. Hasta hace bien poco, la afición culé era pesimista por antonomasia. Hoy es una generación joven que desde el 92 ha ganado cuatro Copas de Europa, 11 Ligas, dos Copas, un Mundial de Clubes y diversas Supercopas (tanto de España como de Europa) se ha instalado en el triunfo para pasmo de los más veteranos. Gente que comulgaba con aquello que según me explica Juan Cruz decía siempre la madre de Rafael Azcona, que cuando algo iba bien levantaba una ceja con aire se suficiencia y decía: "Ya lo pagaremos". Esa generación va abandonando el fatalismo. Los nietos convencen a los abuelos y éstos se pellizcan para creerse que lo que ven está sucediendo realmente.
No sólo se gana jugando a un nivel nunca visto, sino que se hace con un equipo formado por gente de la casa. Además, se demuestra que lo de que este equipo es una piña no es un tópico. Pasar el brazalete a Abidal para que recoja la Copa habla de la buena salud de un grupo que cuando celebra la Liga se acuerda de Lorca, y que en la celebración de la Champions da ánimos a Miki Roqué. Y, por si fuera poco, aguantan insinuaciones y campañas de desprestigio sin decir, casi, ni mu. Sólo Piqué contestó a las sospechas de dopaje, a las acusaciones de falta de deportividad o de comprar árbitros. Quizás hubiera quedado mejor ahorrarse la frase, pero esa reacción humaniza a un grupo que empezaba a parecer demasiado perfecto.



