El Indurain del fútbol
Más de un periquito, más de un madridista, más de un aficionado del Manchester se levantó de su asiento para aplaudir lo que se vio ayer. Pasar, moverse, ser conscientes de lo que hay a tu alrededor, buscar tan buenas soluciones tan a menudo, asociarse con tanto talento merece eso y el reconocimiento de que estamos viendo un Miguel Indurain, un Michael Jordan, un Michael Schumacher en lo que está haciendo el Barcelona. Una cosa ayudó: el orgullo de Alex Ferguson no le permitió salir al campo como inferiores. Resulta que el Barcelona lo pasó peor (estuvo más incómodo) ante el Almería, ante el Sporting, ante el Madrid de la Copa, cuando el rival se encerraba atrás. Pero el Manchester no podía hacer eso. No sé bien por qué. No aprendió de las lecciones de 2009 y prefirió presionar arriba sin tener los jugadores para hacerlo. Y lo pagó caro. El Manchester es uno de los tres mejores equipos del mundo. Pero es que el Barça es otra cosa.




