El partido es una bacalá infame
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Parafraseando al compañero Maldini, especialista en fútbol internacional, el Mallorca se encuentra en Colombia para jugar "una bacalá infame". La Liga terminó ya y en el caso del Mallorca con mucha intensidad, nervios y un miedo terrible en las piernas porque el descenso a Segunda pendía de un hilo, o de un gol del Depor, para ser más concretos. Los futbolistas lo habrán hecho mejor o peor, se lo habrán buscado en el último mes y medio, o simplemente se deben al club que les paga (de la manera que puede) hasta el 30 de junio, pero con todo y eso, habrá que estar de acuerdo con que este partido en Colombia es una tocada de narices tremenda.
Se puede leer lo que manifestó Nunes, pero lo que no tiene otra interpretación posible es la cara del luso cuando lo decía. Nunes es el monitor del grupo de esplai que viaja a Cartagena de Indias a disputar una pachanga que llega tras diez meses de Liga, 38 partidos y muchos viajes. Los miles de kilómetros volados hasta el país sudamericano para jugar un compromiso en parte del club y en parte quizá particular de alguien por una cantidad económica exigua, no me parece de lo más oportuno por muy legítimo que sea para la imagen del club allende los mares.




