Ibaka no tendrá facilidades
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Faltan cien días para el Eurobasket, y eliminados los jugadores españoles de los playoffs de la NBA, se cuenta con ellos. La competición comenzará el 31 de agosto y llegarán con suficiente descanso, algunos incluso con demasiado, caso de Calderón, cuyo último partido fue el 6 de abril. La Selección parece clara. Sólo se espera una novedad, la de Carlos Suárez. Scariolo querría otra más con la incorporación de Ibaka, mas no está clara su nacionalización. Primero, porque aún faltan documentos que tienen que salir del Congo y allí el papeleo lleva su tiempo; segundo, porque está por ver que a Ibaka se le conceda la nacionalidad española vía carta de naturaleza, única por la que podría hacerse español a tiempo para jugar el Eurobasket.
Nacionalizar extranjeros por carta de naturaleza -eufemismo de hacerlo a dedo- viene de los años 90, cuando se quiso dar un impulso al deporte español. La primera fue Taimy Chappé, que ya ni vive en España, y la mayor vergüenza, Muehlegg. Las nacionalizaciones se han convertido en un mercadeo y conviene medirlas al tratarse de una gracia del Gobierno cuando concurran circunstancias excepcionales. Albert Soler, nuevo secretario de Estado, es de la opinión que estas circunstancias excepcionales se pueden traducir por interés general, y lo sería que el baloncesto acuda a los Juegos, algo que puede conseguir por sus propios medios siendo primero o segundo en el Eurobasket. Y si no fuera así, aún habría un preolímpico. Quizá entonces...




