Sobre los insultos de Busquets a Marcelo

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Parece ser que para los que dirigen el fútbol unas palabras tienen más importancia que otras, que unas declaraciones hacen más daño a la imagen de un deporte que cada vez se está degradando más y en el que la unión entre las personas y las razas (objetivo al que han de tender todos los deportes) es menos importante que las rivalidades políticas, las aspiraciones nacionalistas y los intereses personales. ¿Por qué, si no, la UEFA castiga de oficio a Mourinho por preguntarse lo que el mundo entero está cuestionándose? ¿Por qué sancionan a unos por provocar tarjetas y a otros no? ¿Por qué castigan las verdades y no los insultos de algunos entrenadores a sus compañeros o las declaraciones con tintes políticos que provocan reacciones violentas y que deberían sobrar en el deporte? El último y más deplorable ejemplo lo ha dado Busquets con sus insultos racistas a Marcelo. Y el lamentable intento de la directiva blaugrana de ocultar un hecho cambiando una letra de una palabra que, aún con ese cambio, sigue siendo un insulto y menosprecio hacia un compañero y, lo que es más importante, hacia un ser humano. Quizá Busquets debería preguntarse qué sintió Alves al ver cómo se refería a una persona del mismo país y raza que él.

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