Quique y la afición del Atlético

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Quique cogió al Atlético a principios de la temporada pasada. El equipo coqueteaba con el descenso y solo esa idea hacía temblar los cimientos del club. Con trabajo y paciencia fue enderezando el rumbo, haciendo creer en los jugadores que eran mejores de lo que ellos pensaban. En Liga el Atlético nunca alcanzó la regularidad deseada, pero la afición soñó en Copa y en Europa League. Las noches de Liverpool, de Hamburgo, de Mónaco y de Barcelona (aunque se perdiera la final de Copa) forman parte ya de la historia de nuestro club. Quique nos devolvió la ilusión y la alegría. Nos hizo sentirnos orgullosos de nuestro escudo. Y por eso se merece un respeto. Y que la afición le despida con cariño.
Se equivocó en lo que sucedió en Santander. No hace falta saber mucho de fútbol para ver que Forlán no está bien. Y todos sabían que había una distancia insalvable entre él y el uruguayo, pero no costaba nada haber mantenido esa situación diez días más. Al fin y al cabo Forlán fue el que metió los goles decisivos en los días más decisivos. Y eso solo lo hacen los grandes. Con los goles de Forlán el Atleti tocó la gloria. El uruguayo no podía vivir de recuerdos pero no merecía un expolio público. Eso sobró.



