Tengamos la fiesta en paz...

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Lo que debió ser una fiesta sana, divertida y de exaltación madridista (Copa del Rey ganada por primera vez en 18 años, Cristiano lanzado a por el Pichichi y la Bota de Oro, récord de Puskas superado, a tiro el de Hugo Sánchez y Zarra...), se convirtió en una ceremonia donde guardar las formas fue lo único realmente importante.
Hace ocho años, el Madrid ganó la Liga a la Real Sociedad en la última jornada (3-1 al Athletic de Bilbao), pero la fiesta del Bernabéu duró sólo dos minutos y la posterior cena en el Txistu fue tan fría que hasta los camareros preguntaron si los que estaban en las mesas eran los jugadores del campeón o los donostiarras. De esa cena salió un Hierro sentenciado y un Del Bosque decapitado. Ayer tocaba fiesta en las instituciones y otra vez vuelta a las andadas. Valdano, con un tono sano que creo a pies juntillas, elogió el paso dado por Mourinho para guardar silencio, pero el entorno de éste lo convirtió en un ataque por tierra, mar y aire que ha vuelto a poner en entredicho al club. Ayer se eludieron. Mal camino.



