Alí, Gio y los gestos del perdón

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Eel nuevo dueño del Racing decidió ser Salvador Alí durante un mes, el primero de su mandato, pero sus impagos en Cantabria le convirtieron, para muchos, en Alí Baba. Sólo él tuvo la culpa, por no ser claro. Ha puesto ya cinco kilos y, sin embargo, su falta de palabra ha empañado su inversión. Un error que a su gente le costará borrar. Por no decir la plantilla. Ayer regresó a El Sardinero como si no pasara nada. Y disfrutó. Sobre todo con Giovani. Como el resto. Da pena pensar que podrían quedarle sólo dos noches más con el Racing.
La opción de compra que puso el Tottenham tras su cesión es de ocho millones. Pero su regreso triunfal a la Liga ya ha disparado el interés de muchos equipos, españoles incluidos. Tras ser sustituido, y con Alí de pie agradeciéndole su partidazo, pensé que sólo la compra de Gio le devolvería el feeling con la grada. Si lo logra y, además, pide perdón a Marcelino por haber sido una piedra (la única) en el difícil camino de la salvación, y hace que confíe y siga, igual le ponen un monumento. El míster ha sido clave en la permanencia. Ver cómo su equipo se comió al Atlético, cómo un crío (Álvaro) frenó al Kun, cómo Kennedy parece Pantic y cómo Rosenberg ahora mete lo que fallaba, no es casualidad. Este asturiano ganará títulos pronto.



