Adrián y la espaldinha de Laure

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El Deportivo se jugaba ayer la vida, y un nefasto árbitro le robó la mitad de ella y todo lo que había ganado en el campo. No fue una jugada puntual, ni la depresión e impotencia de que pitase un penalti más que dudoso cuando pasaban tres minutos del final, fue un recital de errores casi unidireccionales que pueden acabar con el Depor en Segunda. Con 0-1 en el marcador, Estrada Fernández cerró los ojos en una falta Juan Pablo a Riki cuando se iba a portería. Puede ser fuera, es discutible, pero la roja al portero fue nítida y clara.
No llegó con eso, luego hubo un penalti de Botía a Adrián, absurdo, pero penalti. Pero al recital aún le quedaban los graves, pitando un penalti por espaldinha de Laure. Sí, porque Estrada, cerca de la jugada, vio manos en un centro que rebotó en la espalda del lateral. Del 0-3 contra diez al 1-1; toma ya. Con todo, el Depor se repuso y un magnífico Adrián puso el 1-2 en el marcador antes del descanso. El recital de Estrada fue tal, que hasta Valerón, sí Valerón, acabó indignado. Luego llegaron unas manos involuntarias de Aythami y el penaltito sobre Barral en el descuento. Un punto que debieron ser tres, una absoluta falta de respeto al Depor, a su Marexada y un delictivo insulto al fútbol.



