Una Final Four accesible
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Madrid y Maccabi juegan hoy por un puesto en la final de la Euroliga. Dos grandes del baloncesto detrás de la hegemonía perdida. La del Madrid hace tanto -dieciséis años-, que de aquel equipo ya no queda ningún jugador en activo. La del Maccabi es más reciente. Aún le quedan tres jugadores que se proclamaron campeones en 2005, y uno más de la final de 2008. Del Maccabi puede decirse que sigue siendo un grande. En las últimas diez Final Four, contando ésta, ha estado en seis, sólo superado por el CSKA, con ocho. Además presenta un alto nivel competitivo: en sus cuatro últimas presencias alcanzó la final y ganó dos de ellas. Por ello, el Maccabi ciertamente impone respeto, pero tampoco hay que verlo como el ogro.
Del Maccabi campeón en 2005 al actual hay mucha diferencia, aunque Burstein, Green y Sharp continúen en el equipo. Por aquel entonces también estaban Parker, Jasikevicius y Baston, que enseguida emprendieron camino hacia la NBA. El rival de aquella final fue el Baskonia de Splitter, Scola, Macijauskas y Calderón, con Prigioni de segundo de éste. Tal concentración de grandísimos jugadores no se va a dar ahora. El Maccabi no es el de antes, como tampoco lo es el Baskonia. El baloncesto europeo ha podido bajar un peldaño, y el Madrid, por su parte, ha subido otro. Las diferencias se han acortado y ahora le permiten competir en la Final Four mirando cara a cara al rival. Respeto, sí; temor, ninguno.




