Mou ya sabe cómo ganarles
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Ya se puede decir que el Madrid sabe cómo jugarle al Barcelona. De qué pie cojea. Cómo acercarse a su extraordinario nivel. Y me da que no fue lo de ayer. Seguro que se elogiará la alineación, los intentos intermitentes de presionar arriba, las posibilidades que dio el empate, los pocos balones directos a Cristiano. Este es el Madrid que pedía Xavi y muchos madridistas (o comentaristas de Madrid): tocón, sin rifar el balón, con cuatro atacantes y Xabi Alonso llevando las riendas. Un Madrid que te puedes llevar a una fiesta porque no mete nunca la pata, casi nunca se sale del guión, aseado. Con ratos de fútbol que gusta a todos, en los cuales el Barcelona no se reconocía y hasta perdía el control, pero en los que nunca estuvo del todo incómodo porque lo recuperaba pronto. Y esa es la clave: ayer el Barça fue el que siempre puso la música de la fiesta.
El partido de ida fue muy denostado, por muchas cosas con razón, pero ese día pudo verse a un Barcelona que no disfrutaba, todavía el mejor pero alterado, con las uñas afiladas, en tensión y por tanto más débil que de costumbre pese al resultado final. Nervioso. Si se consigue un coctkail que lleve un poco de la primera mitad de la final de Copa (defensa adelantada, actitud agresiva pero sin pasarse del límite, ataque directo) y lo de ese partido antes de la expulsión de Pepe, el Madrid estará mucho más cerca de su máximo rival que de momento gana los pequeños y los grandes detalles. Y es que el Barcelona te obliga a ser algo que no eres, el mejor equipo del mundo te desnaturaliza. La voz popular parece decir que jugar así no es lo que te lleva al cielo del fútbol, pero ¿Qué prefieren: fútbol feo y efectivo o salir jugar y estrellarse?




