Semana de la gran Final Four
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Semana de Final Four, a donde llega el Madrid quince años después. En 1995 la ganó y al año siguiente también entró en ella, pero el Barcelona le eliminó en las semifinales (76-66). A partir de entonces fue el Barcelona el equipo español con más presencias en las Final Four, siete, a las que el Baskonia se asomó cinco veces y el Unicaja, una. La Final Four, por cierto, no es cosa de ahora ni la ha traído la Euroliga. La Final Four estaba ya inventada desde mucho antes que el baloncesto moderno alejara al aficionado con los playoff, las rotaciones y la volatilidad de las plantillas. La antigua Copa de Europa se jugó con el formato de Final Four a partir de 1988 y tiene hasta dos precedentes, en 1966 y 1967, la segunda de ellas disputada en Madrid.
La Final Four no ha habido que copiarla a los americanos. Es un invento europeo que ha calado por su emoción y dramatismo. Emocionante, porque al ser a partido único, no hay una segunda oportunidad; cada canasta vale su peso en oro y cada error se paga. Dramático, porque después de haber estado jugando un larguísimo trámite de siete meses con una liguilla de diez partidos, otra de cuatro y un playoff al mejor de cinco, es decir, 19 partidos en los que se han podido llegar a perder hasta ¡11!, el pase a la final se juega a un solo partido y el título, a otro. Hay que tener los nervios muy templados para superar esta presión a la que los jugadores no están acostumbrados. Los del Madrid, por su juventud, menos que ninguno.




