Hay partidos que marcan una carrera

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Ángel Lafita se ganó en el Santiago Bernabéu el derecho a ser titular frente al Osasuna. Eso, por supuesto, lo decidirá Javier Aguirre, pero en el partido del año en La Romareda y después de haber salido a hombros del coliseo blanco, Lafita podrá darse el gustazo de participar desde el principio en la noche en la que el Zaragoza quiere y debe dar el penúltimo paso, acaso el más decisivo, hacia la salvación. A los jugadores se les pide que hablen en el campo y Lafita se expresó en Madrid más alto y más claro que ninguno. Hay partidos que marcan la carrera de un futbolista y el del Bernabéu debe ser el que le otorgue el impulso definitivo a Angelito, zaragocista de cuna y de estirpe, en el Zaragoza.
No parece que Aguirre vaya a poner pegas en este sentido. Todo lo contrario. El técnico mexicano le ha tenido fe a Lafita desde el primer día, aun conociendo enseguida que la tendinitis rotuliana que le afectaba le venía devorando la moral y el físico. Le pidió sacrificio y un esfuerzo continuado el mes de enero, el mes en el que se empezó a fraguar la permanencia del Zaragoza, y, ahora que su rodilla ya responde, le ha ido dando minutos con respaldo, alentándole a un gran partido como el que dejó el sábado en Madrid. El mejor Lafita ha aparecido, por fin, en el Zaragoza y es cuestión de celebrarlo convenientemente, porque el futuro del Zaragoza, una vez superados estos cuatro años fatales, pasa por volver a su viejo y reconocido estilo futbolístico, y también a un diseño de su plantilla más cercano y racional, con una docena de buenos y grandes jugadores y otra de futbolistas de la casa, que mantengan siempre encendido el fuego sagrado.



