Yo digo Juan Carlos Rivero

Decisivo en los grandes momentos

Juan Carlos Rivero
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Desde aquella irrupción en Glasgow para conquistar la novena Copa de Europa ante el Bayer Leverkusen, Casillas no ha dejado de ser decisivo en las finales. Ni con el Real Madrid ni con la Selección nacional. Frente al Barcelona en la Copa del Rey, Iker vivió con cierta placidez la primera parte, y en un continuo sobresalto la segunda. Es entonces cuando su mano, o más bien sus dedos, aparecieron para evitar goles cantados que habrían cambiado sin duda alguna el curso de la final. Otra vez clave. Otra vez leyenda. Tiene Iker esa facultad de resultar importante en los grandes momentos. Y esto es lo que convierte a determinados futbolistas en inmortales. Ya no es sólo cuestión de números, en este aspecto los suyos están batiendo todos los récords, ni de títulos. Con la Copa ya atesora todo cuanto un futbolista puede ganar, tanto con el Madrid como con España. Ya nada será nuevo en su palmarés.

Aunque por muy grandes y numerosos que sean sus logros, lo mejor para él es que su historia todavía no se ha cerrado. Le escuché al final del partido de Mestalla celebrar el trofeo como si fuera el único. Síntoma de su ilimitada ambición. Como aquel famoso beso a su novia en Johannesburgo, los dos que le propinó a la Reina Sofía en Valencia quedarán para el anecdotario de la final. Para la historia quedan sus paradas y su personalidad. La segura aparición allí cuando más se le necesita, lo que estando en activo ya le ha convertido en un auténtico mito.

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