Xabi Alonso siempre cumple
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Las noticias eran buenas cuando los jugadores se posicionaron sobre el campo. José Mourinho, que en otros lares también supo escuchar a la voz popular, decidió que iba a jugar con el mismo trío en el centro del campo pero colocados de otro modo. La idea, supongo, era que al robar el balón el que lo lanzara rápido a la banda de Alvés, donde esperaba Ronaldo, era Xabi y no Pepe. Xabi se retrasó más que el sábado y Pepe le dejó espacio en una especie de 4-1-4-1. Pero a Alonso le tocaba hacer otra cosa que Arbeloa, Marcelo, Carvalho y Pepe manejan muy bien: la agresividad sobre los futbolistas del Barcelona que llevaban el balón, aplicada al límite como se les pidió, debía ser acompañada por presión al árbitro. A Xabi le adoran los entrenadores porque, aunque no profese la filosofía, si tiene que jugar a la contra juega, si tiene que tirar las faltas desde su área a la contraria, lo hace. Y si tiene que presionar al árbitro, al menos se presenta en la discusión.
En la primera parte, el Madrid entendió que había que presionar más arriba y en la segunda no fue tanto el empuje del Barcelona sino la decisión consciente de retrasar las líneas lo que hizo que el dibujo cambiara. Tengo una teoría: Mourinho quizá pensó, hablando a lo mejor con Xabi, su lugarteniente en el campo, que no se podía aguantar el ritmo alto que se había impuesto o quizá temían que el árbitro, tras perdonarle la roja a Pepe, podría empezar a castigar a los blancos. O igual es que veía que se tenía al Barcelona controlado y que el partido iba a ser largo, y era mejor guardar fuerzas, agazapados atrás y lanzando contras. Al final el gol vino en un ataque más estático pero para entonces Xabi había cumplido, como siempre, con lo que se le pidió.




