Yo digo Iván Molero

Verdú y Osvaldo, costaleros

Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Condensa el Espanyol la máxima expresión de la Semana Santa. Tanto, que en mismo partido fue capaz de repetir una y otra vez dolores, pasión, pascua y hasta torrijas. Se flageló nada más comenzar, con una jugada rocambolesca en la que Galán acabó regalando el gol. Resucitó en apenas 40 minutos, lo que precisó para resarcirse de su aturdimiento y para combinar, tirar demarques y desafiar el fuera de juego hasta entrar triunfal al gol en una contra letal. Pero volvió a exigir su propia crucifixión en los albores de la reanudación, cuando Callejón -tratando de evitar un fuera de banda en el centro del campo- cedió una asistencia soberbia al Kun. Y vuelta a empezar: otro pase al espacio, desmarque bordeando el offside y gol... Sólo Kameni, con una mano milagrosa, alteró un guión que habría desembocado en tantos goles pericos y del Atlético como partes se hubieran determinado jugar. El día de la Marmota. O, para ser más justos, la noche de Verdú y Osvaldo.

Porque, en ausencia de Márquez, son los dos jugadores con mayor calidad de este Espanyol apurado. Ellos fabricaron dos goles y acarrearon todo el peso del equipo como si fueran costaleros, igual que en el 2-3 del Calderón. Osvaldo hasta repitió el festejo de entonces: como si no creyera en su propia clase.

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