Yo voto por Miguel Guillén

Conocí a Guillén aquella noche del 13-D, Gordillo presidente. Posaba para los fotógrafos con media sonrisa, menos nervioso que los otros consejeros recién nombrados. Unos minutos de conversación me bastaron para apreciar en él a un tipo muy preparado, de un beticismo tranquilo pero irrompible y con la cercanía natural de las buenas personas.
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Hay quien critica esa amabilidad para prestarse a fotos y a tertulias. Pero Guillén, que habla varios idiomas (de eso tengo constancia) y ha negociado con empresarios de medio mundo, no necesita el fútbol para vivir. Dicen que nunca pretendió ser presidente, que no cabe en sus planes de futuro. Entró en el mundillo porque se lo pidieron y estoy seguro de que Bosch, que ayer algo aireó a la escena pública, piensa en él como un gran sucesor de Gordillo. Se lo merece: lleva cinco meses luchando por patrocinios, por pellizcos de salvación. Y aunque un tuitero cercano al entorno verdiblanco reclamaba ayer a los que nos mojamos que "el presidente del Betis no se elegirá en unas elecciones", yo emito mi opinión: elijo a Miguel.
El Málaga depende de sí mismo para ascender, el Cádiz está en caída libre y ayer su Consejo se reunió para estudiar el cese de Raúl Procopio, su tercer entrenador. La tragedia de este partido es que uno de los dos, Cádiz o Málaga, saldrá trasquilado en caso de derrota. No ascender sería durísimo para los blanquiazules, pero si el Cádiz desciende a Segunda B, además de un fracaso, sería una tragedia. Como pueden ver, en fútbol nada termina como empieza...estudiar el cese de Raúl Procopio, su tercer entrenador. La tragedia de este partido es que uno de los dos, Cádiz o Málaga, saldrá trasquilado en caso de derrota. No ascender sería durísimo para los blanquiazules, pero si el Cádiz desciende a Segunda B, además de un fracaso, sería una tragedia. Como pueden ver, en fútbol nada termina como empieza...



