Juande y los Spurs no se entendieron
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Juande Ramos se encontró en Londres un equipo que no sabía bascular. Como lo oyen. Así que en un ejercicio más propio de chavales de quince años Juande les puso un chaleco a los cuatro defensores unidos por una cuerda. Cuando el lateral derecho se abría, el resto le seguía por narices. Son cosas que se pueden aprender de otro modo, pero que había que enseñar. No le gustó nada a los futbolistas. Ellos preferían (y prefieren) jugar "como si estuviésemos en la calle" que dijo ayer Gareth Bale a este diario y que es lo que hace Harry Redknapp: pocas obligaciones defensivas para los atacantes, poca táctica y mucho empuje e intuición.
Juande, ya se sabe, trabaja a los equipos donde está para sacar lo mejor de sus individualidades. Además no ayudó que el preparador se quedara con un inglés primitivo y que eso no le permitiera conocer desde dentro la cultura de su nuevo país. Un cocktail explosivo que no podía acabar bien. El mismo club que dejó fue levantando posiciones al poco de marcharse: es la señal de que los jugadores no estaban con él y que él tampoco supo sacar lo mejor de ellos.




