Esta vez, la moneda salió cruz...
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Para Mourinho, la única noticia positiva de la derrota fue el final de su racha espectacular de resultados en casa. Es una estadística que ha sido exprimida por el propio entrenador y por su entorno: en caso de duda, ese dato histórico servía como muestra de su validez, aunque también de la calidad de sus equipos (es más fácil hacerlo con el Chelsea, el Inter o el Real Madrid). Era un detalle que casi molestaba o cuanto menos empezaba a ser irrelevante. Hacía tiempo que Mourinho advirtió sin morriña que un día se iba a acabar, aunque ocurrió precisamente en el momento más inoportuno. En muchos de esos encuentros imbatidos había utilizado el peso de su plantilla, de la historia de su club y del ruido de la grada para impedir la derrota. Poca táctica y mucho empuje.
La caballería de un Real Madrid es casi irresistible y por eso a menudo lanzó, como ayer, una moneda al aire para partir los equipos y encerrar al rival en su área. Sacar a Granero para jugar más directo o introducir a Pepe para tener tres centrales es algo que se ha practicado en otros encuentros. Meter a Canales en banda o colocar a Sergio Ramos de ariete no se entrena y por eso quizá durante una parte crucial del segundo periodo el equipo pareció descolocado. Al final, la moneda esta vez salió cruz...




