Di María y la intensidad
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Di María no había vivido ninguna de las seis decepciones consecutivas que el Madrid llevaba en la Champions. Despojado de ese lastre, participó como el resto de sus compañeros en un partido que exigía concentración e intensidad. Como suele ser habitual, se dejó el alma en el intento, le sobró conducción en algunas acciones, pero representa a la perfección el tipo de transición que este Madrid aplica en sus ataques. Vital en el uno contra uno, cerró la faena con un sutil remate que hizo inútil la salida del meta del Lyon, Lloris, que fue el mejor de su equipo.
Dispuesto a la ayuda y a la presión, Di María contagió ánimo. Liberado de los temores pasados, sí demostró conocer la importancia que esta competición tiene en la memoria del Madrid. Se trata de un futbolista vital para entender el juego que quiere Mourinho, guste más o menos o de más o menos réditos. Ayer dio lo que se buscaba, cambiar el curso de la historia.




