Un desencuentro de cinco años
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El enfrentamiento entre Alejandro Blanco y José Luis Sáez viene de largo. Dura ya más de cinco años. Arranca de cuando Blanco presentó su candidatura a la presidencia del Comité Olímpico Español (COE), en el verano de 2005. Una candidatura muy fuerte, pues venía avalada por la mayoría de los presidentes de Federaciones, que veían la ocasión de gestionar un organismo hasta entonces reservado a las clases altas. Blanco ya había preparado el terreno con una Confederación de Federaciones (Cofede), nacida a raíz de las reuniones que mantenían periódicamente para adoptar posturas comunes y hacer frente a las decisiones del COE y del propio CSD, reuniones a las que Sáez nunca dio importancia y a las que calificó como de "mesa camilla".
Cuando Sáez vio que aquellas reuniones de "mesa camilla" podían acabar con Blanco en la presidencia del COE, se movilizó a favor de la candidatura de Mercedes Coghen, finalmente derrotada (101-84). Blanco, una vez presidente, negó a Sáez una vicepresidencia, y las diferencias se volvieron a acentuar. Con el tiempo, el COE fue cerrando filas en torno a su presidente, quien fue reelegido en 2009 como candidato único por 141 votos a favor y 10 en blanco. Era obvio que Sáez se iba quedando solo. Pese a ello mantuvo sus desacuerdos con la gestión de Blanco, incluso públicamente en la asamblea del COE, donde nadie apoyó sus propuestas. Ahora los presidentes le piden que se calle. La equivocación de Sáez ha sido menospreciar el poder fáctico de Blanco.




