A la cuarta tiene que ir la vencida

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El vestuario del Depor mira con ambición y conjura al partido de mañana, y no es para menos. Los coruñeses sudaron tinta en la convulsa semana previa al Villarreal y no quieren que se repita la situación. El primer motivo, y más evidente, son las tres derrotas ante los andaluces de esta temporada. En Liga, un 0-2 en Riazor. En Copa, 1-0 en la ida y 2-3 en la vuelta. Dolió por perder, pero con el Barça esperando, tampoco nadie se rasgó las vestiduras. Hay ganas de quitarse el gafe, pero sobre todo la posibilidad de dejar a un rival directo a ocho puntos, que tal y como está la pelea por abajo es media sentencia de muerte. A la cuarta tiene que ir la vencida, sobre todo porque el sábado visita Riazor el Real Madrid. No es que ese partido se dé por perdido, pero mejor afrontarlo sin la soga al cuello y sus pertinentes nervios.
La plantilla también quiere mejorar fuera, donde en 2011 sólo logró una agónica victoria en San Mamés con el santo estuvo de cara. En Copa en Almería ya sabemos lo que pasó, en Getafe se rozó el ridículo y en Zaragoza se dio una lección de impotencia. De estos tres partidos, el de La Romareda es la referencia. Era un rival directo, en descenso y nervioso, al que se le dio vida por culpa de un partido plano. Lotina repetirá once y las sensaciones tras el Villarreal son buenas. Es el momento de despegar, de poner tierra de por medio a la espera de Guardado y la aportación de los fichajes. Xisco está arrancando, Sand está con ganas y Javito... Bueno, mejor dejar lo de Javito.



